Las Migraciones en Aragón

20 de Enero 2019
Abdú, 20 años: "Vine a España hace tres años porque en mi país vivía con miedo"



La Delegación del Gobierno en Aragón ha reconocido esta semana que el aumento en la llegada de menores extranjeros es un reflejo de lo que ocurre en nuestras costas. Son tutelados por el Gobierno de Aragón, y hemos querido conocer el trabajo de quienes los atienden y acogen, tanto en las instituciones como en organizaciones no gubernamentales.

¿Cómo se averigua la edad de los menores? El protocolo para hacerlo nació en Aragón. 

La Fiscalía necesita certificar la edad del supuesto menor para derivarlo al servicio que corresponda. En nuestra comunidad, esa labor pertenece al Insituto de Medicina Legal, que hace años, junto con otras instituciones trabaja con un protocolo concreto para determinar la edad de la persona identificada. Ese protocolo nació en Aragón hace 14 años a petición del Justicia, que elevó esa necesidad al Defensor del Pueblo. Las pruebas que se realizan hoy para determinar la edad pasan por una exploración física, una radiografía de la mano izquierda, y si hay dudas, se realiza una radiografía completa de la boca. Salvador Baena, el director del instituto forense insiste en que estas pruebas no son definitivas: "sería necesario encontar otras más precisas, puesto que no es lo mismo tratar de determinar la edad de una persona africana, europea o americana".

Abdú tiene veinte años, pero vino hace tres desde Guinea Conakry. Dejó atrás la vida en su país y a su familia en un viaje que no fue fácil. "Llegué en barco, viajé solo. Estaba estudiando, pero las dificultades de salir adelante en mi país me hicieron salir. Te encuentras cosas malas por el camino, pero donde estaba, mi país, estaba peor porque tenía miedo de estar".

Una vez que llegan al país suelen vivir en la calle hasta que son identificados. Isabel Lamana es trabajadora social del IASS y nos cuenta que "es la Policía la que suele encontrarlos en la calle".  En años como el pasado, el Instituto Aragonés de Servicios Sociales, al verse desbordado por el número de casos ha recibido el apoyo de organizaciones no gubernamentales. Ricardo Centellas trabaja en una de ellas y asegura que "cada caso es diferente" porque hay que tener en cuenta que "son personas, no números. Por eso se individualiza el trabajo, cada uno de ellos tiene necesidades de trabajo y formación diferentes. Las barreras del idioma pueden adelantar o retrasar su integración".

Adbú tenía 17 años cuando llegó ahora vive en Zaragoza, estudia jardinería y cuando termine espera encontrar pronto trabajo.




Fuente: Cadena ser
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