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05 de Abril 2020
Los manteros se organizan para subsistir mientras las calles están desérticas



El coronavirus también ha parado la vida de los manteros que, obligados a ganarse el pan día a día en las calles, ahora fortalecen el apoyo mutuo que ya venían poniendo en práctica para que a ninguno de ellos le falte ni comida que llevarse a la boca ni dinero para pagar las facturas. Las medidas sociales para paliar la crisis provocada por el coronavirus han dejado fuera a los cientos de personas que se ven obligadas a dedicarse al top manta en las ciudades más transitadas de España. Algunos sindicatos de manteros ya han puesto en marcha cajas de ayuda para que la gente afín al colectivo pueda aportar lo que pueda. Los resultados no se han hecho esperar, en Bizkaia ya han recaudado más de 8.000 euros y en Barcelona han distribuido comida a 300 familias necesitadas.

Lo que han hecho en Madrid es abrir la "caja social" que ya tenía el Sindicato de Manteros de la localidad, y en la que cada uno de ellos aportada cinco euros al mes, para empezar una campaña de donación hacia el colectivo, ya que "muchos de ellos no tienen sus necesidades básicas cubiertas", dice Malick Gueye, el portavoz del sindicato. "El Estado invisibiliza este colectivo, parece que no cuenta para la sociedad, y como son personas que tienen una economía cotidiana, si no salen de su casa no comen, convirtiéndose es uno de los sectores más vulnerables en esta situación", comenta este senagalés de 37 años.

Khadin Sambe también critica la situación desde Bizkaia, en donde la mayor parte de los manteros que luchan desde el sindicato de la ciudad vasca no llevan ni un año trabajando en la calle: "Nosotros dependemos del día a día, para vivir tenemos que estar en la calle para vender, así que lo estamos pasando muy mal", dice a Público este mantero. Similar se muestra Lamine Sarr, portavoz del Sindicato de Barcelona que lleva casi doce años dedicándose a la manta: "Vivimos al día, si solo tenemos un plato para comer, eso que nos comemos".

Manteros en Madrid. Imagen cedida por Byron Maher - Sindicato de Manteros de Madrid.

Cosiendo batas y mascarillas

Según el propio Sarr, "el confinamiento ha aumentado la dureza de la situación, pero ya era difícil poder sobrevivir antes, sobre todo desde el verano pasado, cuando la policía no nos dejó seguir vendiendo en La Barceloneta", lamenta este portavoz senegalés de 35 años desde la ciudad condal. Precisamente el Sindicato de Manteros de Barcelona es el que más avanzado está de los tres consultados por este medio, y es que valiéndose de los talleres que tenían para producir su propia línea de ropa, "Top Manta", han empezado a coser mascarillas y batas para los profesionales sanitarios y personas más vulnerables.

Así lo relata Sarr: "Aunque nos multan, pegan y encarcelan, nosotros hemos querido compartir nuestra cultura de solidaridad y el oficio que tenemos porque no vamos a dejar de ayudar en una situación tan complicada, pese a que las instituciones nos ignoren". De esta forma, casi treinta personas del sindicato acuden al taller en diferentes turnos, no sin impedimentos por parte de la policía. Tal y como el mismo sindicato denuncia en Twitter, "la Guardia Urbana de Barcelona, en un acto racista, acaba de identificar a dos compañeros que trabajan cosiendo mascarillas para los hospitales catalanes con todos los documentos que acreditan su labor. Les han dicho que no pueden volver por no tener NIE (el documento de identidad para extranjeros)". 

"Incluso colaborando nos discriminan, pero nosotros seguiremos ayudando", dice Sarr apesadumbrado. Sambe dirige sus críticas hacia la Ley de Extranjería, porque les pone las cosas "muy difíciles". Según su testimonio, él lleva en España más de ocho años y aún no ha conseguido los papeles, y eso que ha conseguido evitar una orden de expulsión por tres años porque le pilló la policía vendiendo en Pamplona: "Todos nosotros querríamos tener los papeles y un trabajo digno. A nadie le gusta vender en la calle y lo único que queremos los migrantes es trabajar en buenas condiciones, pero la policía y la ley de extranjería nos pone las cosas difíciles", dice el mantero de Bizkaia.

La lucha anticapitalista de los manteros

El parecer de Gueye es similar: "La manta no es el sueño de ningún mantero. En todos los sindicatos que hay en España se ha demostrado que cualquier persona a la que le sale una cosa que no sea la venta ambulante se ha ido corriendo, porque trabajamos en esto para sobrevivir". Según el portavoz del Sindicato de Manteros de Madrid, en la capital habrá unos 200 manteros, y normalmente a sus asambleas acuden unos noventa de ellos. "La labor de este colectivo es visibilizar la lucha contra las fronteras y el racismo institucional, porque luchar contra las fronteras también es luchar contra el capitalismo, las guerras y la forma en que la gente se ve obligada a migrar",aduce Gueye.

Manteros frente al Congreso. Imagen cedida por Byron Maher - Sindicato de Manteros de Madrid

Debido a esta situación en la que los ingresos de los manteros han desaparecido totalmente, el propio portavoz del sindicato de Madrid dice que lo único que tienen son los unos a los otros, y basan su estrategia de supervivencia en el apoyo mutuo pese a que muchas veces les criminalicen los medios de comunicación por la ayuda que se brindan entre ellos, tildándolos de mafia, parafraseando sus propias palabras.

Sambe, desde Bizkaia, comenta que de los 500 manteros que puede hacer en total en la ciudad, una centena de ellos participa asiduamente en el sindicato. Así pues, su colectivo ha abierto una caja de resistencia en colaboración con SOS Racismo, entidad que, según apunta el mantero, les está ayudando en gran medida: "Aunque pensamos en comprar arroz, leche y pollo con el dinero recaudado, después nos decidimos por repartir el dinero de forma directa porque mucha gente no tendrá cómo pagar las facturas o el alquiler", relata antes de decir que ya han alcanzado los 8.000 euros en la caja de resistencia.

La estrategia de los manteros de Barcelona también pasa por la solidaridad popular. Según arguye el portavoz de su sindicato, se han visto obligados a crear un banco de alimentos para apoyar a los compañeros y familias vulnerables, y ya han conseguido repartir comida a más de 300 familias que lo necesitan.

"Los manteros siempre han tenido miedo a enfermar"

Desde Madrid, Gueye se congratula del trabajo que están haciendo sus compañeros de Barcelona, cosiendo mascarillas y batas para quien lo necesite porque "así se demuestra que la solidaridad no es dar lo que le sobra a uno, sino ayudar de igual a igual", en sus propios términos. Por su parte, añade que esta situación debería hacer reflexionar a la sociedad. Además de volver a reclamar la derogación de la Ley de Extranjería por "discriminar a las personas y condenarlas a la clandestinidad", el portavoz del sindicato de manteros de la capital incide en que la lucha por los derechos nunca será justa si éstos no son universales.

"En los medios de comunicación vemos cómo está de saturada la sanidad pública y la gente tiene miedo de que ella misma o un ser querido enferme y no le puedan atender, pero a las personas como los manteros siempre les ha pasado eso, siempre han vivido con ese miedo de ponerse enfermos porque no les atienden en los centros de salud de sus barrios. Si todo el mundo reclama una sanidad de calidad, también debería reclamar que fuese universal y gratuita porque queremos un sistema sanitario que atienda a todo el mundo independientemente de dónde se haya nacido y la situación administrativa en la que te encuentres", reflexiona Gueye, que finaliza defendiendo que "si lo que se busca es una sociedad mejor, para ello hay que incluir a todo el mundo en ella".


Fuente: Público
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