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23 de Abril 2020
Enfrentando al coronavirus lejos de casa



El debate sobre migraciones se ha acentuado en España durante la crisis de la COVID-19. La contratación de temporeros, la homologación de los títulos de personal sanitario migrante, el cierre de fronteras, las coberturas sanitarias a personas en situación irregular o el apoyo social entre migrantes son objeto de debate en los medios desde hace semanas pero, ¿cómo afrontan esta crisis los migrantes españoles repartidos por el globo?

Los españoles que decidieron migran también están siendo afectados por el cierre de las fronteras de medio mundo y dependen del sistema sanitario de su país de residencia, que no en todos los casos es universal. La cuarentena también ha afectado a sus empleos y muchos acuden a las ayudas de un Estado que no es el suyo. 

Hay casi tres millones de españoles en el extranjero. Argentina, Reino Unido, Alemania, Francia y Estados Unidos son los países en los que más españoles migrantes residen. La COVID-19 ha entrado de lleno en estos países y ha puesto en jaque sus sistemas sanitarios, a excepción de Argentina, donde residen casi 500.000 españoles y apenas supera los 3.100 casos. Estos países se han visto obligados a cerrar sus fronteras, por lo que muchos migrantes que desean volver, han quedado aislados.

En este sentido, muchos españoles en el extranjero se ven en una situación parecida a la de numerosos migrantes que viven en España y no han podido regresar a su país. 20.000 han sido los españoles repatriados desde el inicio de la crisis, pero son muchos más los que desean volver y pelean por tramitar su vuelta. El Ministerio de Asuntos Exteriores asegura a porCausa que los vuelos de repatriación son cofinanciados entre Estado y viajero y con un precio inferior al de mercado, pero no todos estos migrantes pueden acceder a ellos. Oscar Marcos, un español que quiere volver, cuenta desde Manila (Filipinas) que este 23 de abril se fletará un avión de regreso y afirma que "el gobierno llama repatriación a fletar un vuelo por 640 euros, no dando solución a los que en mi caso, con mujer e hijos, no podemos pagarlo". Manuel Canovas, también en Filipinas, se encuentra en un barracón en la Isla de Cebú y asegura que los únicos vuelos que salen son franceses y alemanes. "Si sobran plazas meten a algún español, no puedo ir a otro pueblo a sacar dinero, la policía me lo impide y tengo poca noción de inglés", asegura. 

Muchos españoles contactan con Exteriores para tramitar su vuelta, pero este no da abasto para atender la gran cantidad de llamadas recibidas. La falta de información por parte del ministerio está siendo motivo de preocupación entre los migrantes: "Tengo que volver en agosto y no se si habrá vuelos aún, no hay directrices claras" cuenta José Manuel Rodríguez desde Buenos Aires. El colectivo Marea Granate, nacido al calor del 15M en defensa de los derechos de los migrantes españoles, asegura que están tratando muchos de estos casos en colaboración con los sindicatos, ayudando a estas personas en la gestión de su vuelta y a salir de esta situación de manera ventajosa, sobre todo cuando el manejo del idioma local supone una barrera.

"Los inmigrantes tenemos que trabajar más de 25 horas semanales para acceder a la sanidad, si quieres acceder sin trabajar, hay que pagar 150 euros", cuenta una española en Alemania

Los españoles que no han podido volver o han decidido no hacerlo quedan bajo la cobertura sanitaria de su país de residencia, que no siempre es universal, como en Estados Unidos o Filipinas. Varios estudios señalan que denegar la sanidad universal a migrantes es contraproducente si el objetivo es frenar el avance del virus. En España, se debate sobre la regularización de todos los migrantes sin papeles, una medida que ya ha aplicado el gobierno de Portugal para asegurar su acceso a la sanidad. En Reino Unido, Francia, Alemania o Argentina existe, con matices, un sistema de sanidad universal; aún así, desde el Ministerio de Asuntos Exteriores inciden en que no tienen competencias para hacerse cargo de gastos sanitarios, lo que no excluye el seguimiento y la protección de los españoles que puedan estar en situaciones de vulnerabilidad, incluyendo los motivos sanitarios.

Marea Granate explica que no hay problemas de acceso a la sanidad por parte de españoles migrantes en países como Bélgica o Reino Unido, mientras que María García-Maroto, una de las más de 160.000 españolas residentes en Alemania, añade un matiz desde Hamburgo: "Los inmigrantes tenemos que trabajar más de 25 horas semanales para acceder a la sanidad, si quieres acceder sin trabajar, hay que pagar 150 euros".  

García-Maroto señala que el aislamiento ha provocado que muchos migrantes empleados en el sector servicios hayan perdido su empleo. Ante la imposibilidad de trabajar, y al igual que muchos migrantes residentes en España, los españoles en el extranjero dependen de las ayudas del Gobierno. Marcos, tras haber perdido su trabajo en un centro de llamadas en Manila, afirma estar viviendo de los ahorros, y denuncia la falta de apoyo por parte del gobierno de Filipinas, mientras que García-Maroto se encuentra a la espera de recibir la ayuda del Estado alemán para pagar el alquiler. Marea Granate destaca que hay un elevado número de migrantes en situación precaria, desempleados o que se encontraban en búsqueda de trabajo en el momento del aislamiento. Este colectivo también incide en que los subsidios en Reino Unido, país en el que residen más de 150.00 españoles, "son demasiado bajos para poder mantener un nivel de vida digno".

En Reino Unido, país en el que residen más de 150.00 españoles, los subsidios "son demasiado bajos para poder mantener un nivel de vida digno", denuncia Marea Granate

En España, se calcula la pérdida de más de 900.000 empleos a causa de la COVID-19. Los cambios económicos y del mercado laboral afectan con más contundencia a la población migrante, que con frecuencia se desempeña en trabajos precarizados. María Almena, bioquímica e investigadora migrada y una de las impulsoras de Marea Granate, cuenta desde París que esa situación también la viven muchos españoles en el extranjero: ven peligrar su empleo mientras se esfuerzan en labores esenciales y precarias. El Gobierno español aceleró los trámites de 366 sanitarios extranjeros para fortalecer las plantillas de los hospitales. En países como Reino Unido, el estereotipo de sanitario extranjero lleva, a menudo, un rostro español ya que casi 7.000 españoles trabajan para el NHC.  

El alarmismo se expande casi con la misma rapidez que la COVID-19. La percepción sobre la situación que atraviesa España, uno de los países más afectados por la pandemia, se magnifica fuera de sus fronteras. Varios españoles que hablaron con este medio afirman ser objeto de preguntas incómodas que unas veces denotan preocupación y otras, rechazo. María García cuenta cómo, recientemente, un desconocido preguntó a un amigo suyo si era español después de escucharle hablar. Este tuvo que explicar que él era un residente más. "Fue un momento un agrio", explica. Desde la capital de Argentina, Rodríguez cuenta que también ha vivido situaciones parecidas. "Doy a entender que llevo ya tiempo en el país y la gente se relajaba", señala.

Marea Granate afirma que "la discriminación es algo inherente a la condición del migrante". Al igual que se vive en España respecto a la población migrante, los españoles en el extranjero pueden llegar a vivir estas situaciones. "La tensión era más notable durante las primeras semanas y la gente es consciente de que la situación en España no es buena", opinan desde Marea Granate. Desde el colectivo afirman que las redes de solidaridad están funcionando y también se hace visible la mejor cara de la gente. La solidaridad es un rasgo que une a los migrantes: en España también se autoorganizan y crean redes de apoyo para hacer frente a esta situación. 

El hecho de vivir en el extranjero no exime a los españoles que viven fuera de la preocupación por lo que sucede en país de origen. María García-Maroto admite estar triste y confundida por estar viviendo dos realidades al mismo tiempo: está preocupada por las noticias que llegan de España mientras vive la realidad alemana. José Manuel Rodríguez transmite su angustia, acentuada durante las primeras semanas en las que los casos en España se multiplicaban. Desde el colectivo destacan la débil situación de la sanidad pública en España tras las políticas de austeridad y lamentan la realidad de tantos migrantes españoles pertenecientes a sectores esenciales que no puedan estar ayudando en su país de origen. "No queremos que nos sigan echando, queremos volver a cuidar a nuestra gente", concluyen desde Marea Granate.  

Una pandemia no entra en los planes de ninguna persona y menos en los de alguien que decide alejarse de su país. Millones de migrantes se encuentran ante el hecho de vivir esta crisis sanitaria desde dos perspectivas diferentes. La COVID-19 ha duplicado su preocupación, situándola entre su realidad y la sufrida por su país de origen, multiplicando así sus sentimientos frente a esta trágica situación.



Fuente: Público
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