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03 de Junio 2020
La pandemia crea un atasco de migrantes en Canarias: "Estamos un poco al límite"



El aumento en la llegada de pateras y los problemas generados por la pandemia del covid-19 han generado un atasco en la gestión de las personas migrantes. La semana pasada, 51 pasaron la noche en el muelle de Arguineguín (Gran Canaria), donde habían sido trasladados por Salvamento Marítimo tras ser rescatados. Luego fueron llevadas junto a otras 35 personas al Puerto de Las Palmas, donde pasaron varios días en una nave. Allí donde fueron reseñados por la Policía Nacional, un procedimiento que en condiciones normales se realiza en comisaría, y sometidos a las pruebas para saber si están enfermos de covid-19. Desde el inicio de la pandemia, 1.200 migrantes han llegado a Canarias por vía marítima, casi cuatro veces más que en todo 2019, lo que está provocando problemas a las organizaciones que se encargan de su atención.

Según el último informe del Ministerio del Interior, entre el 1 de enero y el 31 de mayo llegaron 7.402 migrantes por vía marítima y terrestre a España, un 28,7% menos que en 2019. Si solo se tiene en cuenta la vía marítima, el descenso es del 22,9%: de 7.981 a 6.152 (aunque el número de embarcaciones aumentó desde 285 a 323). Las llegadas a la Península y Baleares cayeron un 50,8%. Mientras que en Ceuta y Melilla el descenso fue del 83,2%. En las dos ciudades autónomas, las llegadas por tierra también bajaron un 48% con respecto al mismo período del año anterior.

La situación ha sido la contraria en Canarias. En los cinco primeros meses de 2020 han llegado a las islas 2.475 migrantes, 2.139 más que en el mismo período de 2019. Un aumento del 636,6%. La gran mayoría han sido atendidos por Cruz Roja. "Ahora mismo tenemos albergadas aproximadamente unas 1.250 personas en unos 22 espacios", dice Antonio Rico, presidente de la organización en Canarias. "Estamos en una situación un poco límite".

La restricción de la movilidad por el estado de alarma y la cuarentena obligatoria de 14 días para los extranjeros que impuso el Gobierno a mediados de mayo han modificado los protocolos de atención a los migrantes. En condiciones normales, tras el aviso de Salvamento Marítimo, Cruz Roja ariende a las personas que llegan, que pasan el tiempo justo en el puerto. "Después de esa atención, se los llevan a comisaría donde los reseñan, un proceso que dura entre 48 y 72 horas", explica Rico. "El juez puede determinar dos cosas: si son repatriables, pasan al CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros). Si por sus circunstancias no eran repatriables, se derivaban a la Cruz Roja. Se permitía que pudiéramos dar traslados a la Península. Teníamos una bolsa de personas relativamente pequeña porque íbamos desplazándolas". Con los CIE cerrados, sin posibilidad de traslados a la Península, la situación es muy diferente.

"Ahora lo que pasa es que todas se han quedado en Canarias. Y la Policía pretendía hacer las reseñas a pie de puerto, lo cual entendíamos que no era correcto, porque hay personas vulnerables que necesitan información suficiente para poder acogerse a su derecho de refugio o asilo. Hubo una descoordinación, pero ya se está solucionando", apunta el presidente de Cruz Roja. Tras las quejas de la Policía por lo que considerar que su traslado a la comisaría suponía un riesgo (algunos policías están en aislamiento tras confirmarse varios positivos de las personas llegadas en patera), la Delegación del Gobierno habilitó la nave en el Puerto de Las Palmas.

"El covid está ahí y tenemos que tener cuidado, pero no dejan de ser personas que hay que atender", dice Rico, preocupado porque los recursos de Cruz Roja están ya casi al completo. "Tienen que hacer cuarentena. Antes podíamos mezclar, por decirlo de alguna manera, personas llegadas en distintos días. Ahora necesito un espacio específico para cada embarcación que llega. Lo cual es complejo de gestionar. Tenemos que buscar estructuras mayores que nos permitan no atomizar los recursos", dice su presidente en Canarias.

La reactivación de la vía Canaria, muy peligrosa, no ha sido repentina. Ha ido de la mano de la disminución en el Estrecho y el Mediterráneo. "Las llegadas en el Estrecho cayeron en picado porque la presión policial en esa zona es brutal", explica Ismael Furió secretario de organización del sector de Mar y Puertos de la CGT. En 2018, las llegadas a Canarias aumentaron un 200%, hasta las 1.307. Y en 2019 se doblaron hasta las 2.698, menos que el acumulado en los primeros cinco meses de 2020. Lejos queda el 2006, cuando llegaron 31.678 personas en pateras a las islas. A partir de ese año, las llegadas descendieron hasta tocar suelo en 2012 (173).

"La vía de Canarias se había abandonado porque es suicida", afirma Furió, que trabajó en las islas durante la época en que más pateras llegaban. "Es un viaje de cientos de kilómetros en medio de un océano enorme con una corriente brutal (...) Todas las pateras que se hunden se las traga el mar". Eso peligro no ha frenado nunca a los que buscan huir de la miseria y la guerra. "Simple y llanamente intentan llegar a un mundo mejor", dice Antonio Rico.



Fuente: El Confidencial
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