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09 de Agosto 2020
Morir por alcanzar la costa: tres trágicas historias que pasan inadvertidas en plena pandemia



Más de un centenar de personas ha muerto en lo que va de año en el Mediterráneo intentado alcanzar las costas españolas, según cifras de la Agencia de las Naciones Unidas para el Refugiado (ACNUR). La situación de emergencia por la migración irregular, a pesar de ser menos visible por la pandemia del coronavirus, no desciende y sigue dejando trágicos episodios.

Uno de los últimos ocurrió el pasado jueves en una patera en la que murieron al menos 40 personas. Tuvieron que "tirar por la borda" sus cadáveres, según narró el único superviviente. Esta misma semana también se localizó otra embarcación en las cercanías de Dajla, en el Sáhara, pero tan solo la mitad de sus 20 viajeros fueron rescatados con vida. Todos se dirigían a Canarias.

Ahogados han muerto también esta semana dos menores de 13 años en el Puerto de Valencia que se tiraron al agua para evitar ser deportados. Y trágica es la historia de Bangaly Conde, un joven guineano de 24 años fallecido en las Grandes Playas de Corralejo, en Fuerteventura, tan solo tres semanas después de haber conseguido tocar tierra.

La llegada de inmigrantes a las costas españolas ha experimentado un repunte en los últimos meses. Entre enero y marzo de 2020 han llegado a Canarias más de 2.700 personas de Mali, Senegal y Marruecos, entre otras nacionalidades, una cifra que difiere de las 464 del año pasado y que no se ha frenado a pesar del decreto de estado de alarma. 

"Tiraban los cadáveres por la borda"

La muerte de al menos 50 personas tras el naufragio de dos pateras en menos de 24 horas el jueves conmocinó al enviado especial de ACNUR para la situación en el Mediterráneo Central, Vincent Cochetel, que hizo un llamamiento a  intensificar los esfuerzos para prevenir "tales tragedias". Además criticó que "los traficantes sigan mintiendo a sus clientes", que en muchas ocasiones, no consiguen tocar tierra. 

El mayor número de víctimas de esta tragedia, 40, ocurrió en las cercanías de la costa de Nuadibú (Mauritania) donde únicamente quedó un superviviente. "Se les acabó el agua. Tiraban los cadáveres por la borda", explicó el hombre a las autoridades tras ser rescatado, según declaraciones de la jefa de misión de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) en Mauritania, Laura Lungarotti, recogidas por el diario El País. En el segundo hundimiento, localizado ese día en las cercanías de Dajla, en el Sáhara, las embarcaciones marroquíes recuperaron diez cadáveres y otras diez personas fueron rescatados, según han informado a Efe fuentes oficiales. 

Determinar el número exacto de defunciones en el mar no siempre es fácil, ya que algunos de los cuerpos nunca se encuentran. Según datos la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), al menos 268 personas han desaparecido en lo que va de año en las rutas migratorias del Mediterráneo, aunque confiesa "que pueden ser más". De ellas, 45 se han producido en la ruta occidental, una de las más habituales hacia España.

Un 14% de los viajeros son menores

Los menores también son frecuentes en este tipo de rutas marítimas, y en muchas ocasiones viajan solos. El el caso de los dos niños de 13 años que murieron el pasado viernes en el Puerto de Valencia tras llegar como polizones en un portacontenedores desde África.

Ante el temor de ser descubiertos, saltaron al agua, pero fueron succionados por la maniobra de atraque del barco. Los buzos de la Guardia Civil han rescatado sus cuerpos del fondo de las aguas del puerto y la Policía ya ha iniciado una investigación para aclarar lo sucedido. 

Un 14% de las personas que han llegado a España por tierra o por mar son niños y niñas, según cifras de Save The Children. "Solo en patera, durante 2017 llegaron a España 2.177 menores solos, casi cuatro veces más que en el año anterior", informa la organización en un comunicado, por lo que piden que "no se les dé la espalda".

Muere tres semanas después de tocar tierra

La muerte también le llegó esta semana a los 24 años a Bangaly Conde. Llegó el pasado 17 de julio tras ser rescatado por un avión de Salvamento Marítimo de una lancha neumática, pero tres semanas después se ahogó en las Grandes Playas de Corralejo, al norte de la isla, mientras se daba un baño.

Bangaly, procedente de Beyla, Guinea, viajó hasta España junto a 60 personas más, incluidas doce mujeres y un bebé, y tuvo que permanecer semanas aislado en una nave propiedad del Cabildo, ya que 51 de los viajeros dieron positivo en COVID-19.

Hasta su ahogamiento, permaneció durante días en la Misión Cristiana Moderna, que atiende a los inmigrantes que llegan en patera.  El pastor Ángel Hernández, trabajador de la Misión, explicó a Efe que el joven guineano era futbolista en su país y quería reencontrarse con su hermano en Alemania. 

La llegada de embarcaciones similares a la Bangaly superaron récords en 2018, cuando más de 57.250 personas lograron arribar a España tras cruzar el Mediterráneo. Además, se produjeron 769 muertes, según datos de la OIM.



Fuente: Rtve
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