Las Migraciones en Aragón

30 de Agosto 2020
Las entidades sociales se preparan para un otoño muy duro



Y tras el mazazo sanitario de la primera parte de la pandemia, el golpe económico, que ya se deja notar desde la irrupción de la covid, pero que, según todas las previsiones, será mucho más fuerte este otoño conforme se vayan acabando ayudas a ciudadanos y empresas.

De marzo a mayo, las entidades sociales de la ciudad oscense atendieron a un mayor número de personas que en los momentos más duros de la crisis, aunque insisten en su matización de que se verá a partir de ahora si la profundidad del golpe económico es como la del periodo 2012-2014, los años más duros de la crisis anterior.

En esta ocasión, la crisis llegó de golpe y sin posibilidad de que las familias se fueran preparando, y muchas de las personas que recurrieron a las entidades sociales la pasada primavera eran personas que recibían ayuda por primera vez.

Una honda preocupación, sumada a una gran incertidumbre por la evolución de la pandemia, las medidas que se tomen contra ella y los efectos en la economía, lleva a que estas entidades vislumbren un otoño muy duro, aunque, como matiza Jaime Esparrach (Cáritas), una de las lecciones aprendidas en estos primeros meses de pandemia es que "hacer planes es prácticamente imposible" en esta situación.

"No tengo ni idea" de cómo será el otoño, admite Esparrach, quien sin embargo sí lo prevé "complicado". Las mayores dificultades, al margen de las puramente sanitarias, vendrán por el impacto en el empleo y el aumento del paro. En este sentido, el representante de Cáritas explica que habrá que ver el efecto real del Ingreso Mínimo Vital (IMV) y de la ayuda complementaria de la DGA, unos "colchones para evitar la caída de los más vulnerables". "Sabemos que se quedarán fuera ciertas personas (inmigrantes ilegales, refugiados, personas en economía irregular...), pero del resto no tenemos ni idea de lo que puede ser", afirma.

Para Esparrach, comparar este momento con el de los años más duros de la anterior crisis es complicado, porque el efecto es "diferente". "Es como si se hubiera agolpado todo en muy poco tiempo", afirma. En los primeros años de la anterior recesión, "parecía que el sistema de protección social daba respuesta y la destrucción de empleo fue paulatina y eso hizo que los efectos más graves no se notaran hasta 2012, pero ahora ha tenido todo una velocidad tremenda, sobre todo por la debilidad del mercado laboral y la poca capacidad de afrontar una situación así", que afecta especialmente a los que "peor" empleo tienen y a los precarios, sobre todo en sectores como el comercio o la hostelería, donde el teletrabajo es "una entelequia".

Asimismo, las entidades sociales advierten de la "pobreza vergonzante", es decir, de personas que en situaciones normales no se hubieran visto en la necesidad de pedir ayuda, pero a las que el golpe económico por la covid les ha llevado a ese punto. Y "mucha gente", antes de acudir a entidades sociales, "tiran de ahorros, pero se acaban; luego tiran del colchón de los padres, pero también se acaba...".

 

SIN NINGUNA CERTEZA SOBRE EL FUTURO, PERO CON TEMOR

 

Sifro González, de Cruz Roja, apunta que lo que llegue a partir de ahora "indicará si esta crisis ha sido peor que los años posteriores a la de 2008". Explica que "ahora ha habido necesidades muy inmediatas de gente que ya estaba en la pobreza o en necesidad severa", y que la máxima preocupación de cara a los próximos meses es el efecto este otoño en el empleo y en la pérdida de ingresos.

González también advierte de un fenómeno que cobró especial relevancia a raíz de la anterior crisis y los recortes laborales que hubo: los trabajadores pobres. "Algunos de ellos, por la precariedad del mercado laboral y los bajos sueldos, incluso pueden tener que recurrir a entidades como Cruz Roja" para poder subsistir.

Y Julia Lera, del Banco de Alimentos, resalta la gravedad de la primera fase de la pandemia (de marzo a mayo) con datos: "Hasta este junio, la mitad de año, hemos repartido muchas más ayudas que la mitad de todo el año, alrededor de las tres cuartas partes" que estaban previstas para todo 2020. Incluso, "por primera vez", se han tenido que repartir lotes extraordinarios para familias en San Lorenzo "porque han surgido necesidades puntuales".

Lera recalca que en los primeros meses, y desde que se anunciaron los erte hasta que efectivamente se empezaron a pagar, el Banco de Alimentos atendió a trabajadores afectados por estos expedientes de regulación temporal de empleo que aún no los habían percibido. El número total de personas que atendió esta entidad en ese intervalo aumentó un 40 por ciento. "Imaginamos que si se acaban los ertes -están en vigor hasta septiembre- y no hay continuidad, pasará" más.

De cara al futuro inmediato, Cruz Roja pondrá "mucho músculo" en todas sus acciones relacionadas con la búsqueda y mejora de empleo -aparte de sus programas más tradicionales como las ayudas más sociales y el Cruz Roja Responde específico contra la covid-19, como ya ha hecho estos meses anteriores. González alude también al Ingreso Mínimo Vital, "que, valga la redundancia, va a ser vital de verdad" y recuerda que hay 1,1 millones de familias en España con todos sus miembros en el paro.

En opinión de González, ahora mismo "estamos viendo la punta del iceberg" y el futuro dependerá "mucho" de lo que ocurra en el cada vez más cercano septiembre: "Si mejora la situación de la pandemia, todo esto se podrá ver atendido, pero si sigue como se prevé, sobre todo en el mercado laboral y los ertes, hablaríamos de otra cosa". Además, "cualquier" trabajador, aunque no esté en erte, tiene una "incertidumbre enorme" sobre su empleo, "y eso retrae los consumos".

El representante de Cáritas también habla de una "desubicación generalizada" en torno a septiembre. "Comienza el curso y hay miedo de si será definitivo, si se podrá conciliar... En acción social pasa lo mismo, no sabemos qué va a pasar".

Y al igual que González, Esparrach menciona el Ingreso Mínimo Vital ahora que "mucha gente, por la pandemia, necesita ayuda social". "La respuesta del Gobierno ha sido esta (el IMV), pero todavía no da respuesta" a las necesidades actuales de buena parte de la sociedad.

Ante lo que define como "una tormenta perfecta", Esparrach apunta que las ayudas se deben destinar, y contar con suficientes fondos, a cubrir lo más básico: vivienda, comida, luz...

De la misma manera que Cruz Blanca, Cáritas también incidirá en sus actividades de acompañamiento al empleo, sin olvidar las ayudas de primera necesidad, "una demanda generalizada" ya que muchas personas "o no tienen colchón, o no tienen familia o trabajan en economías irregulares muy afectadas por la crisis".

En el Banco de Alimentos, el equipo de voluntarios se está preparando con "energía positiva" para gestionar "de una manera cercana" las necesidades de las personas y las entidades. Asimismo, se busca incrementar más la eficiencia de los recursos para un otoño "lleno de incertidumbres", comenta Lera.

"La experiencia de estos meses de cambios nos ha puesto en contacto con realidades nuevas, las necesidades de ayudas básicas en alimentos son diarias y miramos con preocupación al largo plazo para paliarlas", afirma Lera, quien también, en la parte positiva, o menos mala, resalta la gran solidaridad que ha notado el Banco de Alimentos estos meses entre la llegada de voluntarios nuevos, "muchos ingresos de personas anónimas y eso antes no pasaba", y las aportaciones de agricultores.

En resumen, y como señala el representante de Cruz Roja, "no queremos ser alarmistas, pero hay que estar preparados para lo peor si la pandemia no tiene solución porque eso hará un tsunami en todos los ámbitos: empleo, economía, sociedad y emocional". "Pensar en lo mejor, pero prepararnos para lo peor", concluye Gonzálezl



Fuente: Diario del Alto Aragón
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