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04 de Diciembre 2020
La tasa de abandono escolar temprano de alumnos inmigrantes dobla a la de estudiantes españoles



"La llegada de alumno extranjero a las aulas (españolas) durante la primera década del siglo XXI coincide con un desplazamiento hacia el sistema de educación privado entre las familias nativas con más recursos. Este desplazamiento podría haber desincentivado el incremento de la inversión pública en educación". Esta es la principal conclusión de Lidia Farré y Francisco Ortega en el artículo que se publica este miércoles dentro del nuevo Dossier del Observatorio Social de 'la Caixa'. En el estudio se apunta que la tasa de abandono temprano de alumnos inmigrantes dobla la nacional.

Este dossier marca los retos a los que se enfrenta el sistema educativo español tras la evolución sufrida en la primera mitad del siglo XXI, debida a la llegada de migrantes. Para ejemplificarlo, sólo hace falta un dato: entre 2000 y 2008, el número de alumnos extranjeros matriculados en España pasó a ser del 2% al 10%.

La mayor parte de este alumnado extranjero, concluye el estudio, se concentra en centros de titularidad pública. Esto habría provocado, según los resultados obtenidos, que los alumnos españoles nacidos en entornos socioeconómicos más favorables fuesen matriculados en centros privados o concertados, lo que erosionaría el compromiso social con la educación pública y dificultaría la integración del alumno foráneo.

Para hacernos una idea general, el estudio presentado por 'la Caixa' realiza primero una introducción con datos globales de la educación en territorio español. La tasa de abandono temprano aún no alcanza los parámetros establecidos para España por el Objetivo Estrategia Europa 2020, se encuentra dos puntos por encima. En 2019 marcó un 17,2%, a pesar de que la UE pretendía dejarla en 15%. Por sexos, un 13% de las mujeres abandonaron de forma temprana la educación en España, mientras que hubo un 21,2% de hombres que hicieron lo mismo.

Introduciendo el fenómeno migratorio, esos datos varían dependiendo de si los estudiantes son autóctonos o extranjeros. Por ejemplo, en 2018, el porcentaje de alumnos nacionales que dejó de formarse de manera temprana fue de un 14,9%. Mientras, un 32% de los extranjeros hizo lo propio.

La visión global que aportan estos datos permite colocar como hándicap la condición de extranjero a la hora de obtener un título superior en España. De esta forma, sólo el 27,7% de los extranjeros residentes en España, con una edad entre 25 y 54 años, ostentaban estudios superiores en 2018. Mientras, los nacionales con las mismas características representaban un 44%. En la UE, por ejemplo, esta disparidad es menor. Un 35,6% de los autóctonos y un 33,1% de los extranjeros tienen un título superior.

Un reto para el sistema educativo

Un sistema educativo adecuado es positivo para toda la sociedad. Permite acabar con múltiples disparidades sociales, así como beneficiar a las personas, ya sea de forma individual y/o colectiva. Los países con mayor nivel de formación, por ejemplo, son más productivos. Por otra parte, un nivel superior de estudios suele otorgar un salario superior generalmente.

El estudio realizado apunta que muchas familias cambian de país para que sus hijos se formen de una forma más adecuada. "Por ello es importante que el sistema educativo de los países receptores sea capaz de integrar a los recién llegados, ya que así se fomenta la cohesión social y con ello se reduce la conflictividad", estiman Farré y Ortega.

Los resultados obtenidos exponen que, entre los años 2000 y 2008, se pasó de albergar a 97.549 alumnos extranjeros en las aulas españolas a atender a 525.481 matriculados. Es decir, el alumnado foráneo pasó de ser del 2% a representar al 10% de la comunidad educativa.

Eso sí, la mayor parte de estos alumnos se concentraron en la escuela pública (representa el 70% del total de centros en España). En los colegios e institutos públicos, el alumnado extranjero era del 14% en 2008. A su vez, los centros privados sólo acogían un 6,45% de foráneos. Esta brecha se mantiene prácticamente igual en la actualidad. Los últimos datos, aportados en 2018, permiten ver una tasa de escolarización extranjera del 12% en centros públicos y del 6% en los privados.

Separados por etapa educativa, cabe destacar que el incremento de alumnos extranjeros ha sido similar en Primaria y Secundaria. No obstante, en la primera década del siglo actual, había más matriculaciones foráneas en los colegios. A partir de 2008, esto se revirtió en favor de los institutos. Apróximadamente desde 2014, las tornas han cambiado de nuevo.

El éxodo nativo a la privada

A la vez que esto se producía, los datos reflejan que hubo un incremento de alumnos autóctonos matriculados en centros privados. "Coincidiendo con el incremento de la población inmigrante y también con un período de fuerte crecimiento en los ingresos de las familias", señalan Farré y Ortega, que destacan que el aumento de matriculaciones se dio en Primaria antes y luego en secundaria.

Todo se frenó en el período de 2008 a 2015. Farré y Ortega establecen que en estos años se redujo la llegada de inmigrantes, así como lo hicieron los ingresos familiares. Por tanto, la concentración de inmigrantes en las aulas tiene un efecto importante en las decisiones educativas de las familias.

Esto puede erosionar al sistema educativo. "La llegada de familias inmigrantes con ingresos inferiores a la media y con tasas de natalidad más elevadas puede llevar a una parte de los votantes nativos a matricular a sus hijos en centros privados y concertados, y a dejar de respaldar la inversión pública en educación", señala el texto.

Como conclusiones, este texto señala que la evolución del sistema público de educación está ligada a la integración económica y social de las familias migrantes. "El sistema educativo debe tener un papel fundamental como motor de integración y ascenso social".

Asimismo, recalcan que la pandemia de la Covid-19 y la crisis económica derivada pueden provocar un abandono de los centros privados por parte de muchos alumnos. A corto plazo esperan que esto pueda congestionar el sistema, aunque también aumentaría el apoyo a la educación pública. Por eso entienden que a medio plazo esto podría tener efectos positivos en la calidad de la enseñanza.



Fuente: El Español
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