Las Migraciones en Aragón

25 de Enero 2021
Comunidad china en Aragón: "Ha habido situaciones puntuales de racismo, de acusarnos de traer el virus"



Fueron los primeros que cerraron sus negocios al ver lo que estaba pasando en su país de origen (incluso alguno se autoconfinó en febrero tras volver de ahí) y también de los últimos en abrirlos tras el fin del confinamiento en junio con el primer estado de alarma. La comunidad china en Aragón (formada por 6.078 personas, según datos de enero de 2020 del INE) ha vivido la crisis sanitaria de lacovid con una doble preocupación: pendientes de la salud de sus familiares a miles de kilómetros y con miedo a contagiarse en España.

Ahora, un año después de la irrupción del virus en Wuhan -epicentro de la pandemia- China mantiene confinamientos selectivos y test masivos. Las autoridades del gigante asiático tratan de evitar contagios durante el periodo vacacional por el Año Nuevo lunar -que en 2021 cae entre el 11 y el 17 de febrero-, momento en el que cientos de millones de inmigrantes urbanos viajan a sus lugares de origen.

También los chinos asentados en la Comunidad -y por todo el mundo- aprovechaban estas fechas para visitar a su familia; algo que no harán este año. "Tenemos ahí a nuestros mayores y puede ser que nos contagiemos por el camino. Además, los gastos se han disparado: ahora por menos de 3.000 euros no encuentras un vuelo de ida y vuelta", afirma la joven Yaxi Ye.

Así han vivido estos meses de pandemia tres chinos consultados por Heraldo.es.

El empresario chino Luis Kiu.
El empresario chino Luis Kiu.
L. K.

Luis Kiu, dueño de los restaurantes Sakura: "El negocio ha sido una ruina total"

El empresario Luis Kiu -que procede de la provincia de Fujian, al lado de Hong Kong- no suele viajar a su país de origen a no ser que sea por motivos de negocios. Toda su familia reside en España, aunque la de su mujer sí que permanece en el gigante asiático. "Nuestros familiares y amigos de China están preocupados por nosotros porque aquí no llevamos bien controlado el tema de la pandemia. En cambio, el Gobierno chino lo está gestionando muy bien. Ha sido algo recíproco: al principio éramos nosotros los que estábamos preocupados por ellos y ahora es al revés", afirma Kiu.

Dueño de los restaurantes Sakura de Zaragoza, en estos momentos solo tiene abiertos dos de sus cuatro establecimientos especializados en comida japonesa (su familia emigró a Japón antes de afincarse en nuestro país) por la covid. "En nuestro caso, no tenemos terraza. El negocio ha sido una ruina total y encima no hay ayudas. El otro día hablé con un amigo mío hostelero en Francia y me dijo que estaba de maravilla. Me comentaba que les han obligado a cerrar el restaurante, pero les pagan el 60% de la facturación de 2020 sin comprar materia y sin trabajar", se lamenta.

"Cada día es más complicado el tema de horarios y de personal. Ya no sabes qué hacer con los trabajadores: si sacarles del ERTE o no"

La delicada situación que atraviesa su negocio también la están viviendo otros muchos compatriotas. "Hay casi 800 bares chinos en Zaragoza que lo están pasando muy mal; para la restauración ha sido una ruina. Cada día es más complicado el tema de horarios -que los van cambiando- y de personal. Ya no sabes qué hacer con los trabajadores: si sacarles del ERTE o volverlos a meter. Y los clientes también están con incertidumbre", apunta.

Ante todo, lo que desea Luis Kiu es que se termine la pandemia y podamos volver a la normalidad. "Es lo único que quiero. Ya me da igual que el Gobierno ayude o no. Tenemos que salir lo antes posible para tener una vida normal y dar buen servicio en los restaurantes".

Yaxi Ye, en la compañía Re/Max y Tú en la que trabaja, en una imagen de archivo.
Yaxi Ye, en la compañía Re/Max y Tú en la que trabaja, en una imagen de archivo.
Oliver Duch

Yaxi Ye, agente inmobiliaria: "Mis primos no pudieron viajar a China a ver a su padre, que murió, por las restricciones por la covid"

La joven Yaxi Ye -que trabaja en la compañía Re/Max y Tú y es la única agente inmobiliaria de Zaragoza especializada en la clientela asiática- ha tenido "un poco de miedo" este año de pandemia ante la posibilidad de que sus dos abuelas maternas y el resto de su familia que aún quedan en China enfermaran. "¡Imagínate! Tengo que coger dos aviones y un viaje de 7 horas en coche para poder verlos (en Qingtian). Si les pasa cualquier cosa es imposible en estos momentos el poder estar a su lado", dice.

Eso les pasó a dos primos suyos que viven en Bilbao con su padre, que murió hace unos meses tras agravarse el cáncer que padecía. "No pudieron ir a verle por las restricciones. Cuando llegas a China tienes que estar 10 días de cuarentena en un hotel cerca del aeropuerto y hacerte una PCR. Todo eso lo costeas tú. Y después tienes que hacer otros 10 días de aislamiento en el lugar donde vayas. En el caso de mi tío no pudo aguantar esos 20 días a que sus hijos le acompañaran; se le complicaron las cosas", relata.

Acostumbrada por su empleo a tratar con la comunidad china, Yaxi Ye comenta que esta le ha trasladado situaciones "puntuales" de racismo acusándoles de "haber traído el coronavirus". "Parece surrealista, pero sí que pasa. He escuchado comentarios de compatriotas que han vivido situaciones de racismo, en las que piensan que por el mero hecho de ser chino ya tienes que portar el virus. Son puntuales. Y eso se traduce en una caída de facturación en los negocios", sostiene.

"Es necesario que los dirigentes sean claros, con normas que no cambien y que todo el mundo las cumpla. Sobre todo de cara a la hostelería"

Por otro lado, esta joven china se muestra crítica por cómo las autoridades políticas están gestionando la pandemia. "Van variando tanto que hace que la gente se canse y enfade. Es necesario que los dirigentes sean claros, con normas que no cambien y que todo el mundo las cumpla. Sobre todo de cara a la hostelería, a la que se está criminalizando como la causante de que los contagios no bajen", asegura.

Xinte Wang. presidente de la Asociación de Desarrollo de la Amistad y de Cooperación de España y China.
Xinte Wang. presidente de la Asociación de Desarrollo de la Amistad y de Cooperación de España y China.
X. W.

Xinte Wang, presidente de la Asociación de Amistad y Cooperación de España-China: "2020 ha sido un año duro. Muchos compatriotas se han quedado sin trabajo"

La última vez que Xinte Wang viajó a China fue en 2019 para ver a su familia y también por trabajo. El presidente de la Asociación de Desarrollo de la Amistad y de Cooperación de España y China solía organizar todos los años viajes de empresarios de Aragón a su país natal, que obviamente quedaron suspendidos 'sine die' por la pandemia.

Para él, dueño de una autoescuela y una academia de chino-español en Zaragozalos negocios tampoco andan muy bien que digamos. "La academia lleva parada un año. No quiero matricular a gente no vaya a ser peligroso por los contagios. Hacemos trabajos 'online', pero es muy poco. Y en cuanto a la autoescuela, contamos con un coche para las prácticas y tenemos pocos alumnos. El negocio está complicado. 2020 ha sido un año duro", afirma.

Xinte Wang también destaca las dificultades de otros compatriotas, a los que apoyan a través de la asociación que preside. "La gente nos pide ayuda y les ofrecemos alimentos y material como mascarillas, por ejemplo. Muchos chinos tienen bares y restaurantes y les está afectando la pandemia. Muchos se han quedado sin trabajo, sobre todo en la hostelería, y lo están pasado mal. Si antes tenían 7-8 empleados, ahora no encuentran empleo", cuenta.

"Este año va a ser igual; hay que aguantar. Es complicado ir a China a ver a nuestras familias"

Asimismo, este empresario -originario de la provincia de Zhejiang- se muestra preocupado por la evolución del virus. "Este año va a ser igual; hay que aguantar. Y es complicado ir a China a ver a nuestras familias", añade.



Fuente: Heraldo de Aragón
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