Hasna, de 34 años y de origen marroquí, fue asesinada ayer en Barbastro por el padre de sus tres hijos. Acababa de iniciar los trámites de separación, si bien hace cinco años ella le denunció por malos tratos consiguiendo una orden de alejamiento que ya no estaba en estos momentos vigente. De hecho, su nombre ya no aparecía en el sistema Viogén que hubiera permitido hacer un seguimiento policial de su caso y, por ende, protegerla.

Pese a ello, esta joven sumó ayer la larga lista de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de año en España, 24 en total. Es el segundo caso en Aragón, puesto que el pasado mes de mayo la joven nicaragüense Katia, de 35 años, murió cosida a puñaladas por un joven vecino del zaragozano barrio de Las Fuentes que en su día la agredió, le denunció y también consiguió una orden de alejamiento. Sin embargo, ella volvió con él, puesto que, tal y como dejó por escrito en mensajes de WhatsApp, quería ayudarle a dejar las drogas.

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Las causas que rodean la muerte violenta de Hasna, en Barbastro, todavía está siendo investigado por el Equipo de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Huesca. El hombre, Abderramán A., de 43 años y también de origen marroquí, residía en la actualidad en Monzón, si bien ayer se desplazó a la vivienda en la que residió con su actual ex y acabó apuñalándola hasta matarla tras protagonizar una discusión. Lo hizo delante de sus tres hijos, de 15, 6 y 1 año. Fueron sus gritos de auxilio los que alarmaron a los vecinos del número 4 de la avenida Ejército Español, quienes no dudaron ni un segundo en llamar a la sala del 062 de la Guardia Civil. Eran sobre las 14.45 horas.

Inmediatamente se desplazaron hasta el domicilio, situado muy cerca de la estación de autobuses de la localidad oscense, varias patrullas del instituto armado, de la Policía Local de Barbastro y una ambulancia del 061 que trataron de salvarle la vida, pero solo pudieron certificar el deceso de esta mujer que trabajaba en el bar-restaurante del hospital de Barbastro. De forma paralela, los agentes detuvieron al autor del crimen al que tuvieron que trasladar al hospital universitario San Jorge de Huesca para realizarle una valoración psiquiátrica puesto que el detenido alegó sufrir de esquizofrenia paranoide. También le realizaron varios análisis toxicológicos por si pudiera estar bajo los efectos de alcohol o sustancias estupefacientes. Los resultados se mandarán a analizar. Luego será trasladado al puesto de la Benemérita de la localidad. Allí está previsto que hoy se le tome declaración antes de que sea puesto a disposición del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Barbastro, en funciones de guardia, como autor de un delito de asesinato con la agravante de violencia de género.

Concentración en Barbastro organizada por el Colectivo Feminista de la Comarca del Somontano

Concentración en Barbastro organizada por el Colectivo Feminista de la Comarca del Somontano

Los Servicios Sociales de la Comarca del Somontano también se trasladaron hasta el domicilio para atender a los menores que desde ayer quedaron huérfanos, quedando a cargo de unos familiares. La violencia de género ha dejado en ocho años alrededor de 524 huérfanos, el 58,9% de ellos menores de edad, según los cálculos de Fundación Mujeres, la entidad que gestiona el Fondo de Becas Soledad Cazorla que acompaña a las familias que asumen la crianza de estos niños.

El cadáver Hasna, de 34 años, fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) para practicarle la pertinente autopsia y determinar la causa exacta de la muerte, así como para contabilizar el número exacto de puñaladas que le asestó su agresor, aunque fueron múltiples.

Conmoción, minuto de silencio y unidad

El asesinato machista de Hasna conmocionó a los vecinos de Barbastro, una localidad cuyo ayuntamiento decretó dos días de luto oficial y que horas después de conocerse la trágica muerte decidió salir a la calle en una concentración convocada por el Colectivo Feminista de la Comarca del Somontano. Hoy se repetirán los minutos de silencio en recuerdo de la víctima organizados por multitud de instituciones desde el Gobierno de Aragón, pasando por las Cortes y en la Subdelegación del Gobierno de Huesca. Su titular, Silvia Salazar, reconoció que la llamada de la Guardia Civil en la que le informaron del crimen fue «un jarro de agua fría» en la hora de comer. «Es mi primera muerte como subdelegada y se me ha partido el corazón, esto hay que pararlo como sea», afirmó a EL PERIÓDICO.

«Es evidente que algo está fallando, debemos unirnos todos, instituciones y sociedad, para luchar contra esta lacra porque está acabando con la vida de muchas mujeres y de muchos niños», aseveró Salazar, quien no podía evitar acordarse, emocionada, de los tres hijos que quedan huérfanos de madre. «Los dos mayores siempre se acordarán de este día. Es un horror», lamentó. Unas condolencias a las que se sumó el presidente de Aragón, Javier Lambán, y la delegada del Gobierno en Aragón, Pilar Alegría, entre otros.

Por su parte, la portavoz del Colectivo Feminista del Somontano. Minerva Muñoz, destacó el sentimiento de «dolor» ante esta muerte. «No te conozco, pero me dueles, nos dueles a todas y a todos los que no son como tu asesino», señaló visiblemente emocionada, mientras afirmaba: «Esta sociedad no puede seguir consintiendo estas atrocidades, no podemos hacer otra cosa que no sea confiar en la justicia».