En el proceso migratorio, la persona experimenta diferentes sentimientos, a veces encontrados, mientras carga un equipaje con todo lo que deja atrás: familia, pueblo, costumbres... En su destino se encuentra con una nueva realidad en la que, entre aspectos positivos y negativos, busca su lugar, pero manteniendo la comunicación con su país de origen, ahora mucho más fácil gracias a las redes sociales.

La última jornada de Africagua, celebrada en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza. | SERVICIO ESPECIAL

La última jornada de Africagua, celebrada en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza. | SERVICIO ESPECIAL

Ese vínculo real del migrante con su tierra se materializa mediante el envío de remesas, fundamentales para quienes se quedaron, y en muchos casos una de las principales razones de quien partió para salir de su hogar y así poder ayudar a los suyos. Y en el país de destino, ese nexo con el lugar de origen suma un paso más a través del asociacionismo, que fortalece e impulsa estos vínculos entre el aquí y el allá.

En este sentido, en la primera década del siglo XXI surgió el término codesarrollo, expuesto por el politólogo francés Sami Nair, que buscaba poner nombre a esa relación entra las migraciones y el desarrollo. El codesarrollo presenta al migrante como vector del desarrollo en los países de origen.

Desde entonces, ese concepto no ha tenido una única definición, pues ha ido adquiriendo diversas interpretaciones, incluso alguna no muy positiva y poco proactiva. Sin embargo, a partir de estas acepciones, se han ido realizando acciones y proyectos que promovían el codesarrollo.

En este contexto, durante la Expo del 2008 surgió en Zaragoza el proyecto Africagua, que buscaba la promoción del codesarrollo desde las asociaciones de migrantes de África subsahariana residentes en la capital aragonesa. Esta iniciativa, al contrario de lo que ha ocurrido con muchas otras similares en otras comunidades, donde se han reducido o desaparecido, en Aragón se ha incrementado.

Tras una reestructuración del concepto, una vez acabada la Expo se conformó la Red Africagua, una plataforma de organizaciones aragonesas, de las cuales aproximadamente veinte están conformadas por mujeres y hombres procedentes de países como Senegal, Mauritania, Gambia, Mali o Guinea Conakry. También forman parte de esta red tres oenegés aragonesas: Arapaz, Huauquipura y Cerai.

El Ayuntamiento de Zaragoza es el principal financiador e impulsor de este proyecto de trabajo en red. A través del proyecto central de Aricagua, se brinda orientación, asesoramiento, capacitación y acompañamiento a las asociaciones de migrantes en destino, pero también a los socios locales en los países de origen, buscando fortalecer la capacidad de gestión de los proyectos de codesarrollo.

Cada año, las entidades de la red celebran una jornada para compartir algunas de las iniciativas emprendidas en los últimos doce meses. Recientemente celebraron la del 2021 en el Centro Joaquín Roncal. Allí se dieron a conocer algunos proyectos financiados por el Ayuntamiento de Zaragoza y la Diputación Provincial de Zaragoza, dos de las administraciones que apoyan de manera más decidida los proyectos de codesarrollo que impulsa Africagua. En esta oportunidad se presentaron experiencias realizadas a lo largo del último año en Senegal, Mauritania y Gambia, en ámbitos de actuación que van desde la seguridad alimentaria a la educación o la salud.

Un ejemplo es la planta procesadora de espirulina que la Asociación de Adiamat ha puesto en marcha en Ouonck (Senegal), junto a la alcaldía de esta localidad. La producción y transformación de esta alga no solo mejorará la nutrición en la zona, sino que será una fuente de empleo para los hombres y mujeres de este pueblo.

Adiamat también ha contribuido a la construcción de un centro educativo polivalente para jóvenes en Kapoundoune (Senegal). Su contraparte local, una asociación juvenil de la zona, es quien ha identificado la formación como prioridad para esta intervención, de tal forma que pueda brindarles oportunidades para no verse obligados a migrar.

Por su parte, la Asociación Fulbé Aragón ha renovado la infraestructura de una escuela en Ndiaye Pendao (Senegal) para contribuir a la mejora de las condiciones y la calidad del desarrollo educativo de los menores, una tarea complementada con talleres de sensibilización e información. Y también ha colaborado en la rehabilitación y equipamiento de la maternidad en el único centro sanitario del pueblo de Sinthiane Diama (Mauritania).

La Asociación de Mujeres Gambianas Maremu se ha estrenado este último año con su primera iniciativa, un pequeño proyecto realizado con la cooperativa femenina de Bajakunda (Gambia), orientado a la mejora de los procesos de transformación de productos agrícolas. Al facilitar el trabajo de descascarillado y molienda de arroz, cacahuete, mijo y otros granos, mejora su capacidad de procesamiento y se aprovecha mejor toda la producción, aportando seguridad alimentaria a la zona.

Estos son solo algunas de las pequeñas iniciativas realizadas por las asociaciones que conforman Africagua en el último año, trabajadas de manera conjunta entre el aquí y el allá. Tienen un gran impacto en cada una de las zonas donde se sitúan, pero además fortalecen la participación de las asociaciones de migrantes como parte activa del tejido social en Aragón, promoviendo su propia definición de codesarrollo, en la cual se prioriza a la persona y el derecho a una vida digna, buscando contribuir, de manera sencilla pero necesaria, al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), desde una cooperación horizontal y la convicción de que un trabajo en red, conjunto, refuerza el camino.