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07 de Julio 2008
El Pacto Europeo de Inmigración recibe el apoyo general de los Veintisiete


El ministro de Inmigración francés, Brice Hortefeux, compareció en la rueda de prensa flanqueado por los titulares de Interior de España, Alfredo Pérez Rubalcaba, y Alemania, Wolfgang Schuble, para felicitarse del apoyo unánime cosechado por el Pacto europeo de inmigración que la presidencia francesa ha presentado ante sus colegas comunitarios.

A falta de redactar algunas cláusulas e incorporar la aportación de la Comisión Europea, el responsable galo se mostró convencido de que el nuevo marco de la política europea de inmigración verá la luz en el Consejo Europeo de octubre y no escatimó elogios ni al tono general de la reunión celebrada en Cannes ni al contenido del Pacto, la gran apuesta de la presidencia gala para el semestre en la que el propio presidente Nicolas Sarkozy se ha implicado de manera decidida.

De "éxito y tarde histórica" calificó Hortefeux el encuentro informal con sus colegas. "Si el Pacto se aprueba, nada será como antes", sentenció el titular francés de Inmigración que resumió el espíritu del mismo con la siguiente frase: "Europa organizará la inmigración legal y desorganizará la ilegal".

Fue el propio Hortefeux el que citó las frases pronunciadas durante la reunión por Rubalcaba y Schuble. El primero dijo "compartir las grandes líneas y también los matices" y el segundo expresó un apoyo "sin reservas porque supone un equilibrio perfecto entre dos pilares: inmigración e integración".

Todos defendieron el polémico concepto de "inmigración selectiva" para dejar claro que en muchos países, como así se encargó de recordar Rubalcaba, ya se realiza mediante la aprobación de contingentes para determinados sectores o con las contrataciones de los empresarios en origen mientras el ministro alemán subrayó que la gestión del mercado laboral sigue siendo competencia de los Estados miembros.

El Pacto europeo pide a los Estados miembros limitarse a las regularizaciones "caso por caso y no generales, en el marco de las legislaciones nacionales por motivos humanitarios y económicos".

Además, invita a los países de la UE a poner en marcha "políticas ambiciosas para favorecer la integración armónica en sus países de acogida de los inmigrantes, con la perspectiva de que se instalen de manera duradera".

Estas políticas, deben descansar en el equilibrio de los "derechos" de los inmigrantes, como el acceso a la educación, al trabajo, la seguridad y a los servicios públicos y sociales, y de sus "deberes", entre los que menciona el respeto a "las leyes del país de acogida".

Comporta también medidas específicas para favorecer "el aprendizaje de la lengua y el acceso al empleo, factores esenciales de la integración" y pondrán igualmente el acento en el respeto a las "identidades" de los Estados miembros de la UE, así como a sus "valores fundamentales", como los derechos humanos, la libertad de opinión, la tolerancia, la igualdad entre hombres y mujeres y la obligación de escolarizar a sus hijos.

Respecto a la reagrupación familiar, se pretende que los Estados tengan en cuenta sus capacidades de acogida e integración respecto a las familias, en función de los recursos de éstas, de sus posibilidades de alojamiento en el país de destino y, por ejemplo, su conocimiento de la lengua.

Expulsiones

El Pacto refleja la necesidad de luchar contra la inmigración ilegal, básicamente garantizando el regreso de los irregulares a sus países de origen o tránsito y pide cooperación entre los Estados miembros para que los extranjeros en situación irregular abandonen el territorio.

Todo ello se argumenta porque la Unión Europea no tiene los medios para acoger dignamente a todos los inmigrantes y advierte de que una inmigración mal gestionada puede afectar a la cohesión social del país de destino. En este sentido, reclama tener en cuenta las capacidades de acogida del mercado de trabajo, los servicios sanitarios, escolares y sociales.

Recuerda que el comportamiento de un Estado "puede afectar a los intereses de los otros" y que, por tanto, es "imperativo" que cada Estado miembro tenga en cuenta los intereses de sus socios en la definición y aplicación de sus políticas de inmigración, integración y asilo.

Igualmente, resalta que las migraciones internacionales pueden ser una oportunidad porque son "un factor de intercambio humano y económico" y "contribuyen al crecimiento económico" de la UE y de sus Estados miembros.

Quiere que los países tengan dispositivos nacionales para el regreso voluntario de los irregulares, y en el ámbito del refuerzo de las fronteras exteriores, que como muy tarde se generalice el uso de visados biométricos el 1 de enero de 2012 y se refuercen los medios de Frontex, la Agencia europea de fronteras exteriores. Y se inclina por poner en marcha un registro electrónico de entradas y salidas igualmente a partir de 2012.

En el ámbito de la política europea de asilo, el Pacto contempla crear una Oficina europea de apoyo que tendrá por misión facilitar los intercambios de información para cooperar entre las administraciones encargadas de examinar las peticiones de asilo.

España, cómoda

España, según Rubalcaba, ha puesto sus ideas en el texto y, por eso, se siente "cómoda" con este acuerdo porque "responde bastante bien al proyecto político español en materia de inmigración".

Recalcó que tiene que haber inmigración pero tiene que ser ordenada y tener en cuenta las necesidades del mercado de trabajo; que hay que defender los derechos de los inmigrantes, que deben tener también los mismos deberes que el resto de trabajadores españoles; luchar "con firmeza" contra la inmigración ilegal y cooperar con los países de tránsito y origen.


Fuente: Europa Press, Cannes
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