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05 de Febrero 2022
Sectores musulmanes vuelven a pedir que se acepte la poligamia



De vez en cuando, en la sociedad española, determinados sectores del islamismo vuelven a exponer la necesidad de que se reconozca de iure una situación que se produce de facto. Es conocido el caso de inmigrantes musulmanes con dos o más esposas, no todas residentes en España, igual que sus proles, a cuyo fallecimiento los tribunales otorgaron el reparto de sus pensiones entre sus diversas cónyuges, además de acoger en el sistema genérico de la Seguridad Social a todas ellas y obviamente a todos sus hijos, entre otras cosas, porque nuestra Constitución ampara por igual a los hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio y a las madres casadas o no.

Ya en tiempos de Zapatero, las asociaciones musulmanas expusieron sus razonamientos a favor de la poligamia: El matrimonio es un contrato civil basado en la voluntad de las partes. Hay un excelente trabajo de un jurista musulmán al respecto: Si el matrimonio es un contrato basado en la voluntad de las partes, y si es normal que un hombre se case con otro hombre o una mujer con otra mujer, ¿por qué no admitir que si varias mujeres están dispuestas a casarse con un hombre si es más natural y lo aceptan libremente? Dicho así, el argumento es impecable. Cada vez hay más musulmanes en España con dos o más mujeres, aunque no todas residan aquí y oficialmente sólo se les reconozca una, pero la prole sí, de suerte que puede tener todos los hijos que quiera protegidos por el sistema. Lo malo es que el sistema puede saltar por los aires a medida que vayan siendo más. Que se conceda la pensión de viudedad compartida a dos esposas ya es cuestión vieja. Se arguye además que en la sociedad occidental somos unos hipócritas, pues se admite socialmente que un personaje tenga esposa y "querida", en cambio un musulmán las puede tener a todas juntas sin problema.

El Derecho islámico permite al hombre celebrar matrimonio de forma simultánea, hasta un número máximo de cuatro, a pesar de que dicha posibilidad no es reconocida para la mujer. La poligamia es una opción que se reserva para el hombre, aunque no es una obligación que deriva del Sharia, y además hoy día, puede ser excluida dicha posibilidad a través de pacto, antes de celebrarse el matrimonio. Así se desprende del art. 30 del Código de familia de Marruecos, en el que se regula expresamente la posibilidad de introducir una cláusula en el contrato matrimonial, por el que la mujer puede imponer al marido la condición de que no le sean impuestas otras esposas.

Como explica María Lourdes Labaca Zabala, de la Facultad de Derecho de la Universidad del País Vasco, área de Derecho Eclesiástico del Estado, la poligamia es una institución recogida en los ordenamientos de la mayoría de los países islámicos. La mayoría de la doctrina se decanta, por el no reconocimiento de efectos de estos matrimonios en Occidente. Pero la realidad es otra considerando que tanto los hijos, iguales todos ante la ley, con independencia de su filiación, y las madres, cualquiera que sea su estado civil, (art. 39.2º CE) obtienen protección por parte del ordenamiento español. Esta ventaja es extensible, también, en relación con las esposas no madres, con el fin de proteger la igualdad y no discriminación que recoge el art. 14 ce en el que se establece que "los españoles son iguales, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Ante esta evidencia, alguno especialistas dicen que se debe "atenuar" la aplicación de nuestras propias leyes para la protección de las familias polígamas y sus proles. Pero el sistema está pensando para otros modelos de familia.

Cada vez más los tribunales y los órganos del Gobierno vienen reconociendo efectos diversos a los matrimonios polígamos celebrados en forma legal en base a la ley personal de sus integrantes. ¿Qué puede pasar con la Seguridad Social Española y con la sociedad toda si, por la vía de los hechos, reconocidos o no los matrimonios bígamos, esposas, viudas e hijos de los residentes marroquíes o musulmanes con varias esposas, se integran en el sistema como beneficiarios (y lo serán automáticamente) de las prestaciones diseñadas para otro modelo de familia? Con la Constitución española en la mano no hay duda. Todas las madres, esposas o no, y todos los hijos, son iguales a la hora de recibir la protección del Estado. El número que quiera tener cada uno es cosa privada, las consecuencias, públicas. El sistema, insistimos, se pensó para otros modelos. Y no digamos, cómo ya descubrió el Tribunal de Cuentas, de casos como que la Seguridad Social española pague a Marruecos por la asistencia que se brinda en este país, a sus propios nacionales, como las esposas o los hijos de ciudadanos de este país, que trabajan o han trabajado en España, donde han estado o están afiliados a nuestro sistema de Seguridad Social.



Fuente: Atlántico
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