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20 de Julio 2008
San Pablo: poco deporte y mucho peligro


Cajas de cartón abandonadas, botellas de cerveza tiradas, un contenedor de basura vacío y dos vallas del Ayuntamiento de Zaragoza, a modo de porterías. Este es el aspecto que presenta el lugar de juegos de la calle de Boggiero. Su único usuario, un gato abandonado que se atreve a cruzar la pista.

Cuatro calles más arriba, la situación no mejora demasiado. Las condiciones del solar de Casta Álvarez son todavía peores. Las vallas que lo rodean están rotas y arrancadas del suelo, la basura se acumula alrededor de la precaria pista de fútbol y el espacio que hay detrás de una de las porterías está lleno de los restos de alguna obra: maderas, clavos, piedras... Hasta un andamio se eleva entre tanto olvido. Una tentación peligrosa para cualquiera de los niños que cada tarde acuden a jugar. Aquí por lo menos hay "porterías".

El solar de la calle de Casta Álvarez se rehabilitó en el año 2006 para la muestra de arte urbano "En la frontera". El nuevo acondicionamiento se hizo con la garantía de que la parcela se mantuviese como instalación deportiva para los chavales del barrio, hasta que fuese edificado. Dos años después, poco le queda de instalación deportiva, pero el cartel promocional de "En la frontera" sigue intacto, pegado contra una pared.

El casco histórico es una zona difícil para construir espacios lúdicos. El barrio solo cuenta con la piscina cubierta de la calle de Mayoral y con el polideportivo de Tenerías. Desde la Concejalía del distrito explican que al tratarse de una zona muy urbanizada y en la que entran en juego problemas de titularidad, deben utilizar mucho la imaginación para dotar al barrio de este tipo de instalaciones, muy demandadas y necesarias.

Por esta razón, comenzaron a utilizar los solares. "Era una manera de dignificarlos y darles un uso social adecuado", explican desde la Concejalía. Pero el aspecto de los mismos pone de manifiesto que el resultado final queda muy lejos.

Tan lejos que el centro de tiempo libre Cadeneta no utiliza estas instalaciones para sus actividades. Este grupo cuenta con una serie de equipos de fútbol sala, pero para poder jugar utilizan los campos del instituto Ramón y Cajal, con el que han llegado a un convenio verbal. Guillermo Mallén, responsable de deportes de Cadeneta, asegura que nunca van con los chavales al solar.

Sin embargo son muchos los niños y jóvenes que pasan las tardes jugando en el solar de Casta Álvarez. Sobre todo en verano. Estos se ven expuestos a los peligros de jugar entre suciedad, clavos y astillas. En el de la calle de Boggiero la situación es diferente. Un vecino de la zona, que prefiere mantenerse en el anonimato, asegura que entre semana este solar está completamente vacío.

Su actividad se concentra durante los fines de semana. El vecino explica que varias familias sudamericanas se juntan para jugar a voleibol los sábados por la tarde. "Vienen sobre las ocho de la tarde y no se van hasta las doce de la noche", comenta. Pero cuando los aficionados al deporte abandonan la parcela, esta y otras de alrededor que se utilizan como aparcamiento, albergan actividades menos lícitas: vandalismo, drogas, prostitución...

Quejas ciudadanas


Desde la asociación de vecinos de Conde Aranda ya han presentado varias quejas. Su presidenta, María Luisa Santafé, explica que llevan dos o tres años dirigiéndose a la junta de distrito. "El tema se habla, la gente se entera, pero no se hace nada más. En el casco no se invierte ni un duro", se queja la presidenta.

Desde la misma junta de distrito argumentan que es uno de los temas presentes en su agenda, ya que la demanda ciudadana es muy elevada. Son conscientes de que hay que mejorarlos, pero existe un problema, el dinero. Aseguran que son una junta con muy pocos recursos para equipamientos, y lo que tienen, deben priorizarlo.

Pero por encima de estas dificultades se encuentra la realidad del barrio. Con la inmigración ha aumentado el número de jóvenes en San Pablo. Unos niños que no tienen sitios donde poder practicar deporte al aire libre de manera segura. Los que un día se habilitaron para ellos han adquirido usos muy distintos. Hoy son aparcamientos, basureros o lugares para trapichear



Fuente: VALVANERA LECHA. Zaragoza
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